OPINIÓN: ¿Revolución de pititas o golpe de estado?

Cuadro de opinión escrito por José Llorenti

Los intelectuales en Bolivia evitaron conflictuar entre sí de si es golpe o una revolución («Revolución de las Pititas», la llaman los más arrojados), lo que sucedió en el mes de noviembre en Bolivia, al final, ambos bandos polarizados prefirieron quedarse con sus ideas, y no entrar en conflicto, claro, al final, los intelectuales les une la academia y pelearse es poco sensato, sin embargo, como yo no soy intelectual, puedo discernir con ambos criterios y dar otra opinión.

En 1955, en nuestra hermana república de Argentina, después de conflictos entre miembros de su sociedad civil, Perón tuvo que abandonar su país ante presiones y ante un golpe de estado, aunque en esa época se llamó «Revolución Libertadora», casi el mismo guión de lo que sucedió en Bolivia, sin embargo, lo llamativo de aquello es por qué lo que primero se conoció como una «Revolución Libertadora» después pasó a llamarse un golpe de estado sin más.

Pues, aquí entra lo que los intelectuales posmodernos afectos al giro lingüístico llamarían como una trama discursiva, es decir, un discurso que pega en determinados espacios de realidad, algunos con más énfasis que otros, y para que esta discursiva pegue o se expanda necesita su propio espacio, en otras palabras, su receptor del mensaje, y así como en el caso de Peron quienes recibieron ese mensaje (Revolución Libertadora) y lo absorbieron fueron las clases medias alienadas y las oligarquías, en Bolivia fue la clase media blanca urbana y las oligarquias las que más se vieron representadas bajo la idea de la «Revolución de las Pititas», mientras las clases populares, tanto aquella época en 1955 en Argentina como ahora (El Alto-El Trópico) consideran lo que pasó como un golpe de estado.

Hasta ahí, claro, empero, ¿cómo es posible que ese discurso desaparezca o deje de importar y se imponga la narrativa del golpe de estado? Pues, fácil, cuando desaparecen los sujetos que creen en una narrativa, ésta desaparece. En Argentina esos años, las condiciones de vida de las clases populares y medias se fueron al caño y el abuso de poder los terminó destruyendo, por eso, los mismos que llamaban «Revolución Liberadora» terminaron llamando lo que sucedió en 1955 como un golpe de estado, lo que parece que sucederá pronto aquí en Bolivia cuando comiencen los ajustes económicos, quienes dicen ahora orgullosamente haber sido parte de esa «Revolución de las Pititas», terminarán diciendo no más que fue un golpe de estado, las condiciones materiales, en última instancia terminan condicionando todo, ¿o crees que puedes pagar tu deuda con el banco con pititas y biblias?

Cuando el punto del cual hablas cambia, otra trama atraviesa a los sujetos y por consecuencia, otra será su narrativa porque otras serán sus necesidades.

Cuenten con las manos el tiempo que pasará para que es narrativa de las «pititas» desaparezca, lo que pasó con Pumari y compañía hoy, ese el comienzo, el final serán los ajustes económicos.