Opinión: Añez la maestra de las chicanas entra ministro, sale ministro, entra ministro…

El gobierno de facto aplicó una nueva chicana en la destitución del ministro de defensa, Luis Fernando López. Haciéndose la burla de la población y del máximo órgano de representatividad política de la población como es la Asamblea Legislativa Plurinacional.

El día de ayer ya anticipaban la gran chicana que se avecinaba, el senador Oscar Ortiz refería: “La Constitución tampoco establece que no se pueda anunciar a la misma persona censurada para el mismo cargo. La Constitución no prohíbe que el ministro pueda volver. La potestad de designar ministros sigue siendo de la presidenta Áñez y el censurado tampoco pierde ningún derecho, porque no es una sentencia”.

El gobierno de facto está acostumbrado no sólo a la represión como hobby, sino también a hacerse la burla de toda la población. Para inventarse chicanas son muy «inteligentes» pero para gobernar y administrar el Estado pésimos, criminales e incompetentes.

Según el artículo 148 del Reglamento General de la Cámara de Diputados concordante con el artículo 158 parágrafo I numeral 18 de la Constitución Política del Estado la censura implica la destitución del ministro interpelado. Por simple lógica, principio de buena fe y legitimidad se sobreentiende que el interpelado alejado del cargo precisamente por censura del Órgano Legislativo es relegado de la máxima función ejecutiva de una determinada Cartera de Estado.
La chicana que encontraron, los legisladores afines a Añez, al margen de la legitimidad y vacío de interpretación legal al respecto es apartar a López de su cargo y posteriormente volverlo a posesionar como si el mecanismo de interpelación y censura fuera tan solo un saludo a la bandera. La “creatividad” golpista sobrepasa los límites del respeto a la inteligencia de la ciudadanía.
El nefasto precedente que se deja es que cualquier autoridad ejecutiva puesta a dedo vale más que toda una Asamblea Legislativa Plurinacional de autoridades electas por voto popular.