La deuda histórica

Por: Gabriel Campero Nava  

Son más de 60 años de bloqueo económico perpetrado por los gobiernos de Estados Unidos hacia la Revolución cubana, mismo que se recrudeció desde la caída del campo socialista, dato no menor para el que no logra dimensionar la situación referida (sobre todo el ciudadano boliviano), importante a la hora de tener presente que esa isla, a tan  solo 90 millas del país que lanzó dos bombas atómicas y que va realizando guerras para retornar la «democracia» a naciones que tienen petróleo, haya conseguido resistir cual pequeño “David”. Muchos dirán ¿cómo y por qué? La respuesta, más allá que una guerra por apoderarse de los recursos naturales de esa pequeña isla y de toda su riqueza turística, es más profunda.

Durante varios años Cuba, a diferencia de otros países con mayores recursos naturales, decidió invertir en conocimiento, profesionales éticos y sobre todo revolucionarios. El Comandante en Jefe Fidel Castro visualizó desde temprano que la batalla que se desarrollaría no sería con armas, sino con ideas, y decidió denominar a todos los militantes y brigadistas como “soldados de las ideas”, con conceptos tan sencillos pero fuertes que nos llevan a valorar cada vez nuestro sentimiento revolucionario, aplicar los preceptos del gran José Martí en su » ser cultos para ser libres» y » patria es humanidad»; así decidió empezar a mandar soldados de las ideas con visión humana para apoyar a los lugares en los cuales las élites académicas y médicas no quieren llegar: los barrios marginales y los sitios arrasados por desastres naturales, guerra y pobreza.

Ahí nacen los programas «Yo sí Puedo», proyecto de alfabetización vanguardia, y las brigadas médicas internacionalistas como son Barrio Adentro, Misión Milagro, la Brigada Médica Henry Reeve, puesta a consideración para ser acreedora al premio Nobel de La Paz.

Hasta el 2020 eran 59 países los beneficiarios de la solidaridad internacionalista de la Revolución cubana; más de 20 mil profesionales de la salud movilizados en diversos países, llevando salud adonde el neoliberalismo llevó guerra, pobreza y desesperación.

Entre 2002 y 2016 se alfabetizó con el «Yo sí Puedo» a casi 10 millones de personas de 130 países.

En el Estado Plurinacional, hasta que se da el #GolpeDeEstadoEnBolivia en 2019, la Brigada Médica Cubana realizó 272 mil 838 cirugías generales; 727 mil 238 cirugías oftalmológicas, asistieron 60 mil 792 partos y salvaron 117 mil 546 vidas durante su estancia.

El programa “Yo sí Puedo” en el Estado Plurinacional logró enseñar a leer y escribir a un millón de personas, de las cuales la mayoría de ellas son adultos mayores, logrando declarar a Bolivia país libre de analfabetismo en 2008.

La Revolución cubana además de mandar médicos y educadores también decidió otorgar más de cinco mil becas para formar académicamente a profesionales en salud e ingeniería con una visión humana, no mercantilista, para continuar el legado internacionalista del Comandante en Jefe.

Las oligarquías, élites y las falsas democracias lo llamaban “dictador”, otros lo llamamos “la praxis del hombre nuevo” que llevó salud, vida y educación a donde las democracias mandaron bombas y muerte.

El Estado Plurinacional de Bolivia y otros cientos de países tenemos una deuda histórica con la Revolución cubana y su líder histórico que este 13 de agosto cumplió 95 años.

En octubre de 1953 señalaba el comandante Fidel Castro: «Condenadme, no importa, la historia me absolverá».

Hoy con creces podemos afirmar que ello no únicamente se cumplió a nivel de la hermana República Cuba, sino a nivel mundial, en el corazón de todos aquellos que vemos el internacionalismo puro en su obras y actos.

Gabriel Campero Nava, militante del MAS y miembro del Colectivo La Vanguardia

*Publicado originalmente en La Época