El Banco Mundial prevé un aumento de la pobreza en Bolivia debido a los efectos del coronavirus en la economía

Dependerá de la velocidad de recuperación de la actividad económica que se revierta la condición, indica la financiera multilateral.

El Banco Mundial (BM) prevé un aumento “temporal” de la pobreza en Bolivia producto de la epidemia del coronavirus, por lo que plantea una estrategia que tiene como premisa el resguardo de las personas, la protección del empleo y la preservación del futuro.

En su informe La economía en tiempos del COVID-19, la organización multinacional pronosticó una recesión de 4,6% para la América Latina y de 3,4% para Bolivia debido al impacto en la economía de las medidas adoptadas por los países para tratar de superar la emergencia sanitaria causada por la pandemia.

“A pesar de los esfuerzos importantes por apoyar a las familias bolivianas durante la crisis sanitaria, la contracción de la economía podría resultar en un aumento temporal de la pobreza”, consideró Indu John-Abraham, representante residente de la oficina del Banco Mundial en Bolivia.

“Sin embargo”, complementó, “en la medida en la que se pueda contener oportunamente el efecto del brote COVID-19 – incluso después de la cuarentena– y se promueva una rápida recuperación de la actividad económica, este pico de pobreza podría ser revertido rápidamente”.

Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que la pobreza extrema en el país se redujo en de 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018, mientras que la pobreza moderada igualmente disminuyó de 60,6 a 34,6% en ese mismo periodo.

La financiera mundial considera que Bolivia, al igual de la mayoría de las economías del mundo, pueda experimentar una importante recuperación en 2021 (3,7%) debido, en parte, a que no serían necesarias medidas de contención tan estrictas como las que se aplican hoy.

El Banco Mundial es parte en Bolivia del Grupo de Socios para el Desarrollo (GruS), conformado por organismos bilaterales, intergubernamentales y multilaterales con presencia en el país. Esta plataforma trabaja al momento de forma conjunta con el Estado boliviano para afrontar la pandemia. Algunas entidades aportan equipos e insumos, otras contribuyen con financiamiento y otras ofrecen experticia técnica global.

En este marco, el BM brindó de manera expedita apoyo financiero y técnico al país ante el brote del COVID-19.

“Nuestro apoyo se materializó en la restructuración del proyecto de Redes de Servicios de Salud, solicitada por el Ministerio de Planificación del Desarrollo, que ha permitido poner a disposición inmediata del país $us $20 millones para fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud nacional. En estos momentos se prepara la movilización de un nuevo e importante monto bajo la misma modalidad”, informó John-Abraham.

Con estos recursos se adquieren insumos, equipos y materiales para prevención, detección y tratamiento del coronavirus, y para la protección del personal de salud. Específicamente, se trata de equipamiento de diagnóstico y reactivos; equipamiento e insumos para terapia intermedia e intensiva, incluyendo ventiladores mecánicos pulmonares y monitores de signos vitales; equipos y medicamentos necesarios para el tratamiento de los enfermos; materiales de aislamiento, desinfección y protección para el personal de los servicios de salud; y adecuación de infraestructura hospitalaria.

Asimismo, los equipos técnico, ambiental, social y de adquisiciones de la institución trabajan cercana y coordinadamente con las autoridades y técnicos del Estado boliviano. “Este aspecto es un importante aporte, ya que nuestra presencia global hace que podamos propiciar el intercambio de prácticas y experiencias entre países para la toma más informada de decisiones”, explicó la representante.

Bajo la siempre  de proteger a las personas, cuidar el empleo y preservar el futuro, el banco plantean cuatro pilares que ayudarán a mitigar el impacto de la crisis sanitaria en la economía nacional.

En el corto plazo la prioridad es contener la propagación de la enfermedad para minimizar las pérdidas humanas y poder retomar la actividad económica. En esta etapa es crítico fortalecer la capacidad del sistema de salud y aplicar de manera disciplinada prácticas de distanciamiento físico, aun después de la cuarentena, que permitan ir retomando la actividad económica sin generar un rebrote inmanejable. Por otro lado, los programas de protección social también pueden ayudar a que las familias no tengan que sacrificar de sus activos, permitiendo una recuperación más rápida, en especial entre los autoempleados, detalló John-Abraham. 

Posteriormente, debe analizarse la necesidad de proveer un apoyo explícito a empresas y sectores estratégicos a cambio de proteger fuentes de empleo. Políticas como diferimientos de pagos, reprogramación de deudas y garantías parciales podrían ayudar a que el sistema financiero provea la liquidez que las empresas requieren para retomar su actividad. “Todo esto, sin embargo, debe hacerse con el recaudo necesario para no someter al sector financiero a demasiado estrés”, remarcó la representante.

Finalmente, más allá de la actual urgencia, es necesario hacer una mejora integral del ambiente de inversiones de forma tal que las empresas puedan emprender su recuperación en un ambiente más propicio. En el mismo sentido, es necesario explorar formas de mejorar la eficiencia del gasto público para generar mayor espacio para apoyar la recuperación, proteger a los más vulnerables y consolidar la estabilidad macroeconómica, indicó. 

FUENTE: La Razón