Congreso de EEUU aprueba el segundo impeachment contra Donald Trump

U.S. President Donald Trump ATTENDS a bilateral meeting with Iraq's President Barham Salih on the sidelines of the annual United Nations General Assembly in New York City, New York, U.S., September 24, 2019. REUTERS/Jonathan Ernst

La era de Donald Trump termina con el cuarto impeachment en la historia de Estados Unidos. El Congreso de esa nación votó este miércoles a favor de juzgar al presidente republicano por “incitar a la insurrección” tras el asalto violento al Capitolio por parte de unos ultras arengados por él mismo.

Trump se convierte en el primer mandatario sometido dos veces a este procedimiento, pero, a diferencia del juicio por el escándalo de Ucrania, este caso ha abierto grietas entre los suyos. El impeachment salió adelante en la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, cerca de las cuatro y media de la tarde con 232 votos a favor (una decena de ellos, republicanos) frente a 197 en contra.

El día que el mundo vio el templo de la democracia gringa atacado por una turba ha sacudido al partido de Abraham Lincoln, ha desatado una crisis nacional. Ningún otro de los presidentes objeto de juicio político en el pasado había recibido tantos votos de su propio partido en favor de juzgarle. Bill Clinton, en 1998, tuvo cinco. Andrew Johnson, en 1868, y el propio Trump, en 2020, no tuvieron ninguno. Esta vez, tras ocho horas de debate y una semana de conmoción nacional, una decena de republicanos se ha desmarcado del grupo y ha votando junto a los 222 demócratas. Otros cuatro miembros de la Cámara no votaron.

El Capitolio parecía un edificio noble tomado por el Ejército en un tiempo de guerra. Un imponente despliegue de la Guardia Nacional custodiaba el amplio perímetro de seguridad alrededor del complejo que acoge la Cámara baja y el Senado, cercado por altas vallas de hierro. Dentro, centenares de militares dormían sobre los suelos de mármol, descansaban de sus turnos apoyados en las estatuas, comían o charlaban entre ellos por la ilustre rotonda de la entrada, por todos los pasillos y vestíbulos. Otros, patrullaban por las laberínticas instalaciones.

Hacía justo una semana, el 6 de enero, se había escrito un capítulo aciago de la memoria de ese lugar. Hordas de seguidores de Trump habían irrumpido con una desconcertante facilidad para boicotear la certificación del demócrata Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales. Horas antes, el presidente les había animado a marchar hacia el lugar y “luchar como un demonio” contra unas elecciones que tachaba, sin base, de “robadas”. Murieron cinco personas, entre ellas, un policía apaleado. La sesión de las Cámaras se suspendió y se retomó de noche. Ya de madrugada, se confirmó a Biden como presidente electo. Nunca en su historia reciente Estados Unidos había visto tan cerca el fantasma de un golpe.

“Sabemos que hemos sufrido una insurrección que violó la santidad del Capitolio del pueblo y que trató de revertir la voluntad debidamente registrada por el pueblo americano”, señaló la presidenta de la Cámara de Representantes, la veterana demócrata Nancy Pelosi, este miércoles al comenzar el debate sobre el impeachment en la sala de plenos. “Y sabemos —continuó— que el presidente de Estados Unidos incitó a esta insurrección, esta rebelión armada contra nuestro país. Debe irse. Es un claro peligro para el país que todos amamos”, registra El País de España.