54 años de la captura y el asesinato del Che

El día de hoy se recuerda 54 años de la captura y el asesinato del líder, combatiente revolucionario, estadista, escritor y médico argentino-cubano, Ernesto «Che» Guevara. El 8 de octubre Guevara fue herido en la Quebrada del Yuro donde después fue asesinado por ordenes directas de los Estados Unidos a cuerpo militar boliviano. Estados Unidos tuvo que recurrir a los nazis para sofocar la guerrilla de Ñancahuazú.

Guevara y un grupo de cuadros viajaron clandestinamente de Cuba a Bolivia para iniciar una guerra de guerrillas y tumbar al gobierno militar. Guevara y unos 50 guerrilleros se internaron en las montañas. Pocos meses después el ejército boliviano con ayuda de grupos de inteligencia norteamericana los detectó y empezó una intensa persecución. Estados Unidos solicitó la ayuda del nazi Klaus Barbie para la búsqueda del Che.

El nazi Klaus Barbie, conocido como «El carnicero de Lyon»

El 8 de octubre de 1967 es herido en combate y apresado en la Quebrada del Yuro junto a sus camaradas Willy Cuba y Juan Pablo Chang y llevado a una escuela en La Higuera. El capitán de la unidad boliviana que lo capturó, Gary Prado, le aseguró que sería juzgado en una corte marcial en el Departamento de Santa Cruz, pero el alto mando boliviano, los Estados Unidos y el presidente, general René Barrientos decidieron ultimarlo.

Última foto del «Che» Guevara vivo

Un coronel boliviano y un cubano que trabajan para la CIA llegaron en un helicóptero al lugar donde se hallaban detenidos el Che y sus compañeros y dieron la orden de fusilarlos lo más rápido posible. Un soldado boliviano ejecutó la orden el 9 de octubre de 1967, día siguiente a su captura.

El 10 de octubre, un día después de su muerte, el cuerpo del guerrillero se expuso en una morgue improvisada en Vallegrande, en el sur de Bolivia. Una treintena de periodistas, entre los cuales solo había tres corresponsales de prensa extranjeros, acudieron a Vallegrande para constatar allí la muerte del más prestigioso de los guerrilleros. Marc Hutten, periodista de la AFP, fue uno de los corresponsales extranjeros testigos de esta escena. Sus fotografías en color del cadáver del Che dieron la vuelta al mundo.

Cuerpo del «Che» Guevara presentado a la prensa

El cadáver fue sepultado en una fosa común en Vallegrande, con el resto de los guerrilleros caídos en el combate de la Quebrada del Yuro o asesinados en la escuela de La Higuera.

Aunque la prensa internacional ofreció 125 000 dólares por el diario de Che en Bolivia, los revolucionarios bolivianos se aseguraron que este llegara a Cuba ese mismo año haciendo fallar el plan de la CIA para hacer propaganda anticomunista con copias adulteradas o falsas de las palabras del Che.

Diaro de Guevara

Durante treinta años sus restos permanecieron sepultados en la localidad de Vallegrande, hasta la fecha de su hallazgo el 28 de junio de 1997 junto a otros 6 guerrilleros[19]. Una de las pistas más importantes para encontrar la fosa común donde estaba enterrado la proporcionó el general retirado Mario Vargas Salinas quien en una noticia publicada el 21 de noviembre de 1995 por el The New York Times afirmaba que la tumba del Che se ubicaba en la pista vieja del aeropuerto de Vallegrande[20]. Tras ese dato el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y un grupo de expertos cubanos comenzaron a estudiar el terreno es busca de indicios que dieran con la fosa, el 30 de marzo de 1996 el EAAF se retira de la búsqueda pero los cubanos, junto a amigos bolivianos, continuaron la labor hasta el hallazgo en 1997.

Antropólogos argentinos analizaron en Santa Cruz de la Sierra los restos encontrados en Vallegrande.

El 12 de julio de 1997, fueron trasladados a La Habana y posteriormente en solemne homenaje de todo el pueblo de Cuba, depositados el 17 de octubre en el Complejo Monumentario Ernesto Che Guevara Mausoleo ubicado en la ciudad de Santa Clara. Ese día Fidel expresó: Con emoción profunda vivimos uno de esos instantes que no suelen repetirse. No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos. Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos, sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria. Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra.