15 mitos falsos sobre las vacunas contra el covid

Hasta la fecha se han realizado una serie de mitos falsos sobre las vacunas para el covid 19. Muchas de estas informaciones falsas han sido publicadas por movimientos antivacunas, personas no especializadas en la materia y sitios web sin respaldo científico.

Presentamos los mitos falsos más comunes circulando en redes sociales y el internet:

«Los ingredientes incluidos en las vacunas contra el COVID-19 son peligrosos.»

Prácticamente todos los ingredientes incluidos en las vacunas contra el COVID-19 son ingredientes que se encuentran en muchos alimentos, como grasas, azúcares y sales.

Los ingredientes exactos de cada vacuna varían según el fabricante. Las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna también contienen el ARN mensajero (ARNm) y la vacuna contra el COVID-19 de Johnson & Johnson/Janssen contiene una versión inofensiva de un virus no relacionado con el virus que causa el COVID-19. Les dan instrucciones a las células del organismo para generar una respuesta inmunitaria. Esta respuesta le brinda protección para evitar enfermarse a causa del COVID-19 en el futuro. Una vez que el organismo produce una respuesta inmunitaria, descarta todos los ingredientes de la vacuna, del mismo modo que descartaría cualquier información que las células ya no necesitan. Este proceso forma parte del funcionamiento normal del organismo.

Las vacunas contra el COVID-19 NO contienen ingredientes como conservantes, tejidos (como células fetales de abortos), antibióticos, proteínas de alimentos, medicamentos, látex ni metales.

«La inmunidad natural adquirida a través de la infección por COVID-19 es mejor que la inmunidad obtenida mediante la vacuna contra el COVID-19.»

Es más seguro y confiable generar inmunidad contra el COVID-19 a través de la vacunación contra el COVID-19 en vez de hacerlo a través de una infección por COVID-19.

La vacunación contra el COVID-19 genera una respuesta inmunitaria más predecible que una infección por el virus que causa el COVID-19. La vacuna contra el COVID-19 brinda a la mayoría de las personas un alto nivel de protección contra el COVID-19 y ofrece protección adicional a las personas que ya tuvieron COVID-19. Un estudio demostró que, en el caso de las personas que ya tuvieron COVID-19, aquellas que no se vacunan luego de su recuperación tienen 2 veces más probabilidades de volver a infectarse por COVID-19 que las que reciben la vacuna completa después de su recuperación.

Todas las vacunas contra el COVID-19 que actualmente están disponibles en los Estados Unidos son efectivas para prevenir el COVID-19. El hecho de haberse infectado por COVID-19 puede ofrecer cierta protección contra futuras infecciones por el virus, lo que suele llamarse «inmunidad natural», pero el nivel de protección que obtienen las personas tras infectarse por COVID-19 puede variar dependiendo de la gravedad del caso, el tiempo transcurrido desde la infección y la edad.

Es más seguro y confiable generar inmunidad a través de la vacunación contra el COVID-19 en vez de hacerlo a través de una infección por COVID-19. La vacunación contra el COVID-19 ayuda a protegerlo al crear una respuesta de generación de anticuerpos sin tener que sufrir la enfermedad. Vacunarse también puede proteger a las personas que lo rodean, en especial aquellas con mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. Al infectarse por COVID-19 puede enfermarse gravemente e incluso morir, y no podemos predecir con seguridad quiénes se enfermarán gravemente o quiénes tendrán síntomas leves. Si se infecta por COVID-19, puede contagiar a los demás. También podría seguir teniendo problemas de salud a largo plazo luego de una infección por COVID-19.

«Vacunas Vs. Medicina tradicional boliviana»

La medicina tradicional ancestral boliviana es muy importante para nuestro país. Algunos sectores han tratado de enfrentar a la medicina tradicional contra la aplicación de las vacunas contra el Covid-19, lo cual es un dato absolutamente falso.

La medicina tradicional apoya y complementa a cualquier vacuna utilizada contra el Covid. El uso de componentes naturales ayuda a fortalecer y mejorar las defensas de nuestro cuerpo, eso ayuda completamente al funcionamiento de las vacunas contra el Covid 19.

«Las vacunas contra el COVID-19 causan variantes.»

Las vacunas contra el COVID-19 no crean ni causan variantes del virus que causa el COVID-19. Lo que hacen las vacunas contra el COVID-19 es ayudar a prevenir que aparezcan variantes nuevas.

Las nuevas variantes del virus suceden porque el virus que causa el COVID-19 se modifica constantemente a través de un proceso natural constante de mutación (cambio). A medida que se propaga, el virus tiene más oportunidades de cambiar. La alta cobertura de vacunación en la población reduce la propagación del virus y ayuda a prevenir la aparición de nuevas variantes. Los CDC recomiendan que todas las personas de 5 años de edad o más se vacunen lo antes posible.

«Todas las reacciones notificadas al Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) son a causa de la vacunación.»

Cualquier persona puede notificar reacciones al VAERS, incluso si no está claro si fue la vacuna la que acusó el problema. Por este motivo, no es posible determinar si la reacción adversa notificada fue causada por la vacuna contra el COVID-19 solo a través de los datos del VAERS.

Algunos informes del VAERS pueden tener información incompleta, imprecisa, que coincida con otros datos o que no se pueda verificar. Los expertos en seguridad de las vacunas analizan estas reacciones adversas y buscan cifras inusualmente elevadas de problemas de salud, o un patrón de problemas, después de que las personas reciben una vacuna en particular.

En el último tiempo se malinterpretó y se informó de manera errónea la cantidad de muertes notificadas al VAERS después de la vacunación contra el COVID-19, como si se hubiera demostrado que esas muertes habían sido consecuencia de la vacunación. Los informes de reacciones adversas enviados al VAERS después de la vacunación, incluidos los casos de muertes, no significan necesariamente que una vacuna haya causado un problema de salud.

«La vacuna de ARNm no se considera una vacuna.»

Las vacunas de ARNm, como las de Pfizer-BioNTech y Moderna, actúan de manera diferente de otros tipos de vacunas, pero de todas maneras desencadenan una respuesta inmunitaria dentro de su organismo.

Es un nuevo tipo de vacunas, pero se está investigando y desarrollando hace décadas.

Las vacunas de ARNm no contienen virus vivos. En cambio, estas vacunas les enseñan a nuestras células a producir una porción inocua de la “proteína S” que está presente en la superficie del virus que causa el COVID-19. Después de producirla, las células muestran esta porción de proteína creada sobre su superficie. Nuestro sistema inmunitario reconoce que la proteína es un cuerpo extraño y comienza a generar una respuesta inmunitaria para deshacerse de ella. Cuando se comienza a generar la respuesta inmunitaria, se crean anticuerpos que desencadenan la misma respuesta producida por una infección natural.

A diferencia de las vacunas de ARNm, muchas otras vacunas utilizan una porción, o una versión atenuada, del germen que la vacuna combate. Así funcionan las vacunas contra la influenza y el sarampión. Cuando se introduce una parte pequeña o debilitada del virus en nuestro organismo, se generan anticuerpos para ayudar a protegerlo de futuras infecciones.

«Las vacunas contra el COVID-19 contienen microchips»

Las vacunas contra el COVID-19 no contienen microchips. Las vacunas se crean para combatir enfermedades y no se administran para seguir sus movimientos.

Las vacunas actúan estimulando la producción de anticuerpos de su sistema inmunitario, de la misma forma que lo haría si se viera expuesto a la enfermedad. Después de vacunarse, desarrolla inmunidad a esa enfermedad sin tener que padecerla antes.

Obtenga más información sobre los ingredientes de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas para usar en los Estados Unidos.

«Recibir una vacuna contra el COVID-19 puede magnetizarlo»

Vacunarse contra el COVID-19 no lo magnetiza, ni siquiera en la zona de la vacunación, que suele ser el brazo.

Las vacunas contra el COVID-19 no contienen ingredientes que puedan producir un campo electromagnético en la zona de la inyección. Ninguna de las vacunas contra el COVID-19 contiene metales.

Obtenga más información sobre los ingredientes de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas para usar en los Estados Unidos.

«Las vacunas contra el COVID-19 autorizadas para su uso en los Estados Unidos liberan algunos de sus componentes»

Solo las vacunas que contienen una versión viva atenuada del virus liberan o descargan algunos de sus componentes dentro o fuera del organismo.

Ninguna de las vacunas autorizadas para su uso en los EE. UU. contiene el virus vivo. Las vacunas de ARNm y de vectores virales son los dos tipos de vacunas contra el COVID-19 autorizados y disponibles en la actualidad.

«Las vacunas contra el COVID-19 pueden alterar mi ADN»

Las vacunas contra el COVID-19 no modifican su ADN ni interactúan con él de ninguna forma.

Tanto las vacunas de ARN mensajero (ARNm) como las de vectores virales contra el COVID-19 les dan instrucciones (material genético) a nuestras células para que comiencen a generar protección contra el virus que causa el COVID-19.

Una vez que el organismo produce una respuesta inmunitaria, descarta todos los ingredientes de la vacuna, del mismo modo que descartaría cualquier información que las células ya no necesitan. Este proceso forma parte del funcionamiento normal del organismo.

El material genético que aportan las vacunas de ARNm nunca ingresa al núcleo de la célula, que es donde se aloja nuestro ADN. Las vacunas de vectores virales contra el COVID-19 aportan material genético al núcleo de la célula para que nuestras células generen protección contra el COVID-19. Sin embargo, el vector viral no tiene la maquinaria necesaria para integrar su material genético en nuestro ADN, por lo que no puede alterar nuestro ADN.

«Una vacuna contra el COVID-19 me pude enfermar de COVID-19»

Como ninguna de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas en los Estados Unidos contiene el virus que causa el COVID-19, la vacuna no puede causarle COVID-19.

Las vacunas contra el COVID-19 le enseñan a nuestro sistema inmunitario a reconocer y combatir el virus que causa el COVID-19. A veces, este proceso puede producir síntomas, como fiebre. Estos síntomas son normales y son signos de que el organismo está generando protección contra el virus que causa el COVID-19.

«La vacuna del Covid encoge el pene»

No. Lo cierto es que existen una serie de factores que pueden afectar al tamaño del genital masculino, pero, por el momento, las vacunas contra el coronavirus no son uno de ellos. En este sentido, la pérdida de longitud de pene puede originarse por otras razones, entre las que se encuentran la edad, el aumento de peso, haber sido sometido a una operación por cáncer de próstata, fumar, algunos fármacos, la enfermedad de Peyronie, otros.

«La vacuna del Covid disminuye el apetito sexual»

La vacuna no afecta a las ganas de practicar sexo en los hombres. No obstante, la disminución del apetito sexual puede ser por la fiebre y el malestar general provocados por los efectos secundarios de la vacuna, y por los factores psicológicos, sociales y biológicos, que han propiciado un incremento de la disfunción sexual debido al miedo o la ansiedad provocados por la pandemia. Por lo tanto, es posible relacionar estos dos hechos de vacunación y falta de ganas de sexo, aunque en realidad la primera no sea la causante de la segunda.

«Las vacunas del Covid alteran el esperma»

No. Hay que tener en cuenta que existen numerosos factores que pueden influir en la cantidad y la calidad de los espermatozoides, por lo que siempre presentan cambios. Sin embargo, se ha demostrado que las vacunas Covid no tienen ninguna influencia en ellos.

La posible razón de esta creencia es que los factores que sí pueden afectar a los espermatozoides están expuestos a múltiples situaciones relacionadas con el alivio sexual, que, a su vez, está influenciado de manera directa por los factores psicosociales producidos por la pandemia.

«Las vacunas del Covid pueden volverte infertil»

No hay evidencia de que la vacuna contra la COVID-19 pueda causar infertilidad. Con todos los datos de los estudios y después de millones de vacunas, no hay evidencia que sugiera que se produce infertilidad después de la vacuna, ni que esto sea posible. De hecho, nunca se ha demostrado que una vacuna cause infertilidad.

La base de este mito puede ser un malentendido sobre cómo funciona la vacuna. “Existe cierta preocupación y divulgación de información errónea que sugiere que la forma en que funciona la vacuna contra la COVID-19 puede afectar la implantación de la placenta”, explica la Dra. DeSilva ,ginecóloga pediátrica de Children’s Health℠ y profesora de UT Southwestern, “Pero esto no es científicamente preciso”.

La vacuna de Pfizer-BioNTech, que actualmente es la única vacuna aprobada para niños de 5 a 18 años de edad, contiene una pequeña porción de ARNm. Este ARNm contiene instrucciones sobre cómo crear una proteína espicular idéntica a la que se encuentra en el virus de la COVID-19. Una vez que nuestro organismo genera esa proteína, que es inofensiva por sí sola, nuestro sistema inmunitario desarrolla anticuerpos que nos protegen contra la COVID-19.

Afirmaciones falsas indican que la proteína de la vacuna contra la COVID-19 es similar a una proteína llamada “sincitina-1”, que favorece el crecimiento de la placenta. Sin embargo, no es la misma proteína y no hay datos que sugieran que la vacuna podría afectar la fertilidad o una placenta en crecimiento.